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Cómo ser un buen director de actores

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Un buen director de actores es aquel que logra sacar lo mejor de cada actor. Un mal director se conformará con lo primero que le dé el actor. Si tiene buenos actores no los ayudará a crecer, si tiene malos actores, obtendrá un espectáculo mediocre y culpará al elenco.

El surgimiento del director teatral

La figura del director escénico nació en el siglo XX y, a partir de entonces, ha cobrado gran relevancia dentro del mundo de la creación teatral. Directores como Stanislavski, Bertolt Brecht, Peter Brook, Eugenio Barba y otros directores han dejado un importante legado acerca de la creación escénica, desde la dirección, y en su trabajo con los actores.

El trabajo del director se da en el contexto de las relaciones humanas: su deber no es solo crear el espacio, la atmósfera o el texto escénico; su tarea se realiza a través de los actores. Es este elemento humano el que vuelve más compleja la labor del director. Es decir, el director diseña en su mente, y después plasma cada escena a través del actor, el cual no es una pieza de barro, sino un ser humano complejo y vivo, tal como el director.

La dirección de actores

Una parte fundamental del trabajo del director radica en la dirección de los actores. El objetivo es concretar una idea sobre el escenario. La principal materia prima son los actores, pues ellos interpretarán a los personajes. ¿Cómo logra el director de actores que el elenco alcance los objetivos del diseño dramático? Esta pregunta es crucial, pues de la respuesta depende gran parte del resultado de un montaje.

Aspectos que un buen director de actores no debe descuidar

  1. El respeto es la base del trabajo en equipo, del cual el teatro depende. El director debe siempre mostrarse respetuoso para con el actor, el uso del tiempo —puntualidad al comenzar y terminar—, el trabajo, etcétera. En la medida que el director respete, será respetado por el elenco.
  2. Ganarse la confianza de cada actor es determinante para dar indicaciones efectivas. Si el actor desconfía de las instrucciones dadas por el director, tenderá a desobedecerlas. Por otro lado, si el trabajo se realiza en un ambiente de confianza, los actores estarán más dispuestos a ser honestos y abiertos con el grupo.
  3. Nada reditúa más que la observación de las fortalezas y debilidades de cada actor, acompañada del estímulo personal y enfocado. El actor nació para estar en el escenario, para ser visto. Si percibe esta atención y observación por parte del director, se sentirá tomado en cuenta y buscará dar más de sí.
  4. Cuando el director tiene entre sus metas el crecimiento del actor, obtiene mayores resultados que cuando se enfoca únicamente en los objetivos que persigue con el montaje. Los actores —y todas las personas— distinguen entre quien los quiere usar, y quien los quiere impulsar. Cuando el actor se siente como un simple elemento compositivo, tiende a conformarse con dar lo que se le pide, y no propone más.
  5. Conocer a cada actor —con respecto a su técnica actoral, su forma de aprender, sus preferencias en cuanto al uso de estímulos y otros detalles, — aumentará enormemente las posibilidades de dar indicaciones efectivas. Esto es porque el director tiene que dar, habitualmente, cierta imagen o cierta descripción de lo que quiere ver. Si dirige al actor usando sus propios términos, el actor comprenderá rápidamente lo que se le está pidiendo.

Más que un director

El director de actores trabaja directamente con los asuntos más sensibles del teatro: los personajes y los actores. Es por ello que requiere de habilidades específicas en sus relaciones humanas que le permitan diseñar y concretar sus ideas por medio de los actores.

Elementos como los que enumeramos anteriormente son incalculablemente valiosos cuando se ven los resultados. Estos ayudan a humanizar el ambiente del trabajo teatral, y lo despojan de la frialdad que en varias épocas ha tenido.

Probablemente todo esto implique más trabajo para el director; sin embargo, los beneficios son perfectamente proporcionales, incluyendo una mejor respuesta por parte de los actores, y satisfacción en el trabajo.

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