Skip to content

El libro de Job: Una obra teatral en la Biblia

Posted in Artículo

La trama de Job es más o menos sencilla: Se trata de un hombre bueno y rico que, de golpe, pierde sus posesiones, sus hijos y su salud. Esto sucede por causa de una disputa entre Dios y Satanás, en la que éste último lo reta diciendo que Job solo le es fiel porque él lo llena de riquezas, y que si le quita todo lo que posee, seguramente se sorprenderá cuando Job lo maldiga en su propia cara.

El resto del drama registra una serie de discursos entre Job y cuatro amigos suyos, en los que debaten acerca de las causas de la desgracia de aquél. Estos debates contienen material que puede (y debe) ser examinado desde la teología, la filosofía, la ética, la lingüística y la poesía.

Job: un héroe trágico

Job es un hombre justo, lleno de virtudes. Él mismo da cuenta de su intachable conducta, que dista mucho de ser simple hipocresía. En el drama queda claro que las actitudes internas del personaje son totalmente honestas. Es un hombre con un fuerte sentido de la ética, incorporando a la misma conceptos adelantados a su época. Por ejemplo, habla de la fidelidad marital en un tiempo donde la poligamia era una costumbre muy extendida y aceptada; también menciona la igualdad universal del ser humano aun con sus propios siervos.

El desarrollo dramático de Job como héroe trágico es muy claro. Todo comienza con fuertes lamentos, versos llenos de dolor y cuestionamientos hacia Dios. A lo largo de las intervenciones de sus amigos, él va encontrando nuevas perspectivas para su problema, y reflexionando con profundidad acerca de su propia situación, y del funcionamiento ético del mundo.

El personaje de Job representa vivamente al hombre universal: ese ser humano que se encuentra en un mundo que no comprende del todo, y que se hace preguntas acerca de sí mismo en relación con la Deidad. En efecto, a pesar de tratarse de un personaje creado por un israelita anónimo, Job es más bien el retrato de un hombre universal, proveniente de una patria difícilmente localizable.

Por ello, representa las dudas e inquietudes de diversas épocas y lugares, mostrando la esencia del espíritu humano, su dolor y desesperación. Estas características forman parte del perfil del héroe trágico en prácticamente todas las épocas de la historia del teatro.

Los personajes secundarios: la esposa y los amigos de Job

Resulta igualmente interesante considerar a los que comparten créditos con Job. En primer lugar, encontramos que su esposa es una silenciosa compañera, que es posible analizar solo indirectamente. De estas observaciones encontramos que es una mujer fiel a su esposo, que está sujeta a las mismas pruebas que él (pues son también sus hijos y posesiones los que se perdieron), además de perder a su esposo (por la enfermedad). Otro rasgo interesante es que al terminar el libro, Job vuelve a engrendrar hijos con su esposa. Por omisión, se considera que es la misma esposa que tenía al principio.

Quizá la escena más famosa de la esposa de Job es el momento en que lo incita a maldecir a Dios, para así morir. Esto no es injusto, pues son las únicas palabras que salen de su boca en todo el drama. Sin embargo, cabe notar que esta parece más bien una señal de desesperación por ver a su esposo en tal sufrimiento. En resumen, esta mujer tiene un carácter bastante enigmático, mostrando una fuerte abnegación y un ánimo muy débil que se manifiesta en un grito de desesperación.

Los amigos de Job parecen, hasta cierto punto, una proyección cuadruplicada del mismo personaje. No obstante, hay importantes diferencias entre ellos.

Elifaz, el más viejo de ellos es un hombre paciente, que habla con tranquilidad pero con firmeza. Se puede ver su sabiduría por su cautela antes de acusar a Job sin pruebas. Bildad, el segundo, tiene un carácter más bien variable, pues va de las palabras de aliento a la acusación más violenta, y viceversa. Zofar, el más joven de los tres amigos es mucho más violento que los otros dos. No oculta su deseo de ver a Job destruido, y le habla sin ambajes acusándolo de crímenes que nunca cometió.

Finalmente, está Eliú, el cual aparece como una aparente adición posterior al texto. Es el que más se distingue de los amigos, debido a su juventud y a la ira que lo impulsa a hablar. Eliú es el más hablador e impulsivo, aunque también resulta ser el menos equivocado (no por eso acertado).

Job: un drama apasionante

Debido a los profundos temas que trata y a la pasión con la que los desarrolla, este drama se cuenta entre las mayores obras de arte de la antigüedad, y entre los referentes obligados del teatro filosófico, teológico y poético.

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *