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Job se reconcilia con sus amigos

Posted in Artículo, and Reflexión bíblica

La relación que Job llevaba con sus amigos antes de la prueba aparece sugerida en el capítulo 2, donde se nos dice que lo visitaron para “condolerse con él y consolarlo” (2:11); estos versículos describen en pocas palabras toda una semana en que Elifaz, Bildad y Zofar acompañaron a Job y trataron de darle su apoyo en medio del dolor. Al ver que atravesaba por un sufrimiento atroz, decidieron solo guardar silencio, sentados en el suelo con él, haciéndose presentes para su amigo.

Conocemos la historia, y sabemos que después de este silencio los tres amigos no se comportaron tan amistosamente. Sin embargo (y es el tema que queremos rescatar en este escrito), nos interesa analizar lo que sucedió después con Job y sus amigos. Esto lo podemos leer en Job 42:1-10

“Y sucedió que después que el SEÑOR habló estas palabras a Job, el SEÑOR dijo a Elifaz temanita: Se ha encendido mi ira contra ti y contra tus dos amigos, porque no habéis hablado de mí lo que es recto, como mi siervo Job. Ahora pues, tomad siete novillos y siete carneros, id a mi siervo Job y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros. Porque ciertamente a él atenderé para no hacer con vosotros conforme a vuestra insensatez, porque no habéis hablado de mí lo que es recto, como mi siervo Job.Y Elifaz temanita y Bildad suhita y Zofar naamatita fueron e hicieron tal como el SEÑOR les había dicho; y el SEÑOR aceptó a Job. Y el SEÑOR restauró el bienestar de Job cuando éste oró por sus amigos; y el SEÑOR aumentó al doble todo lo que Job había poseído.” (LBLA)

Dios censura a los amigos de Job

Algunos detalles llaman nuestra atención en este momento, después de haber presenciado una discusión tan violenta entre Job y sus amigos. Estos versículos nos presentan la respuesta de Dios a Elifaz y sus amigos. Dios les dice que está enojado contra ellos por haber hablado de forma incorrecta acerca de Él. En cierta forma, la prueba era también para los tres amigos de Job. Ellos son expuestos indirectamente a la situación con el fin de aprender y conocer algo nuevo acerca de Dios.

Ahora es el momento en que se probará el carácter de estos tres hombres. Dios rechaza sus palabras y los llama insensatos, pero los invita al arrepentimiento. Por medio del sacrificio de catorce animales y una oración, Dios les ofrecería perdón. La prueba consiste en que reconozcan su error, y en que se humillen ante Dios. Pero esto no es todo, Dios les dice que Job debe interceder por ellos, pues de otro modo, no atenderá su petición.

La humildad de Elifaz, Bildad y Zofar

En el siguiente versículo, nuevamente con pocas palabras, se nos presenta una situación bastante llamativa. Elifaz, Bildad y Zofar hicieron los sacrificios que Dios les había mandado, lo cual implica que reconocieron su error, se arrepintieron y buscaron obedecer el mandato de Dios. Seguramente estaban desconcertados, pues no es lo que esperaban. Ellos esperaban que Dios censurara a Job y lo tachara de pecador, pero son ellos los que reciben el reproche de Dios y a quienes se exige una respuesta de arrepentimiento.

En segundo lugar, resulta sorprendente que admitieran que Job orara por ellos. Esto implicó una gran humillación, junto con un reconocimiento de que estaban equivocados en cuanto a Job. Ellos, que se sentían más dignos que Job, ahora tenían que admitir que él era el intercesor que Dios había designado para orar por ellos. Es decir, Job haría de sacerdote para con Elifaz, Bildad y Zofar. Este solo paso requirió de ellos una gran humildad y un arrepentimiento (cambio de mente) completo en cuanto a sí mismos, sus semejantes (representados en Job) y Dios.

Job perdona a sus amigos

Por otro lado, toda reconciliación requiere de la participación de las partes en conflicto. Es decir, Job también perdona a sus amigos, al acceder a interceder por ellos. Esto no solo es una muestra de su verdadero corazón: el de un hombre “íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:1); es también indicación de que Job decidió perdonar a sus amigos por el mal que habían hablado contra él y, más aun, pedir a Dios que aceptara su sacrificio de arrepentimiento.

Job estaba ante una disyuntiva, pues Dios expresamente dijo que no aceptaría el sacrificio (por tanto, no perdonaría a los amigos) a menos que Job intercediera por ellos. La tentación de Job habría sido no orar por ellos; después de todo, lo habían acusado falsamente, habían fallado en consolarlo y habían sacado ventaja de la situación. Ahora era su oportunidad de sacar ventaja de la situación, ahora que había sido reivindicado por Dios, y que ellos habían sido por Él rechazados. Pero Job no cae, sino que en amor y mansedumbre deja de lado lo que le habían dicho, e intercede por ellos frente a Dios.

Un nuevo comienzo con viejos amigos

Los siguientes versículos del capítulo 42 hablan de la nueva (y duplicada) prosperidad de Job, y el versículo 11 habla de una nueva visita de amigos y familiares:

“Entonces todos sus hermanos y todas sus hermanas y todos los que le habían conocido antes, vinieron a él y comieron pan con él en su casa; se condolieron de él y lo consolaron por todo el mal que el SEÑOR había traído sobre él. Cada uno le dio una moneda de plata, y cada uno un anillo de oro.” (LBLA)

Ahora que todos visitan a Job, su visita se describe en términos similares a los usados para mencionar la visita de Elifaz, Bildad y Zofar en el capítulo 2. Esto nos hace reflexionar en que, finalmente, estos tres fueron los primeros en buscar a Job en medio de su dolor, y los primeros también en reconciliarse con él después de la prueba. No es difícil ver a estos tres amigos entre los que “le habían conocido antes”, y que aun le dieron una moneda y un anillo para apoyarlo en su tragedia.

Conociendo a los amigos de Job

Esperamos que resaltando este detalle podamos hacerles justicia a estos tres hombres piadosos que, a pesar de su dureza de corazón y debilidad teológica, se volvieron humildes y reconocieron sus errores. Esto forma parte de la complejidad y riqueza que el autor de esta obra de arte muestra al describir a sus personajes. Además, nos previene como lectores de caer en el juego de creernos jueces, invitándonos a ver a los personajes de este relato con humildad y discernimiento.

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