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La imagen de Dios

Posted in Artículo, and Reflexión bíblica

La carta de Pablo a los Colosenses es una de sus epístolas más breves, y al mismo tiempo, una de las más elaboradas en cuanto a pensamiento, reflexión teológica y desarrollo de su cristología.

Uno de los conceptos más sorprendentes de esta carta es la frase: “El es la imagen del Dios invisible…”  (Colosenses 1:15). Esta frase, que hace referencia a Cristo, da inicio a una descripción de quién es Jesús y qué ha hecho, que encierra verdades sumamente profundas e impactantes.

En estas pocas líneas llamaremos la atención sobre dos aspectos de esta declaración, de acuerdo con el contexto de esta epístola. El primer aspecto vuelve nuestra mirada hacia nuestro inalcanzable Dios: eterno, poderoso, creador, majestuoso; el segundo aspecto enfoca nuestra atención en la humanidad de Jesús, el Hijo del Hombre, que pisó nuestro mundo y lo transformó para siempre.

La imagen del Dios invisible

Pablo escribe esta carta presumiblemente debido a la petición de Epafras, quien ha realizado una labor evangelísitica en la ciudad de Colosas (Ver 1:3-8). El tono en que Pablo escribe permite inferir que los nuevos creyentes que formaban esta pequeña comunidad estaban rodeados de ideas que podían afectar su comprensión del evangelio. La carta da la impresión de que estas ideas no estaban precisamente en contra del evangelio; se trata más bien de agregados que parecían muy piadosos.

En este posible contexto, Pablo afirma de manera enfática la verdadera identidad de Jesucristo, en quien han creído. Colosenses 1:15 en adelante es uno de los más sublimes pasajes que describen la naturaleza divina de Jesús. Junto con Juan 1, Filipenses 2, Apocalipsis 1, entre otros, este pasaje es como un salmo de alabanza que brota de un corazón inundado del verdadero conocimiento del Dios verdadero.

Es así que Pablo, con toda fuerza, proclama que Jesús hombre es la imagen del Dios invisible. Él es Dios mismo hecho visible. Es el autorretrato de Dios. Es la perfecta y completa revelación del ser de Dios. Por si esto fuera poco, Pablo agrega que Jesús es el por qué y para qué de todo lo creado; además de ser el agente mismo de la creación. Actuó en el comienzo de la creación, e hizo posible el comienzo de la nueva creación.

De modo que él hace que Dios sea visible. En otras palabras:

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9, RVC)”Es la imagen misma de lo que Dios es.” (Hebreos 1:3, RVC)”Porque Dios, que mandó que de las tinieblas surgiera la luz, es quien brilló en nuestros corazones para que se revelara el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.” (2 Corintios 4:6, RVC)

A imagen de su Creador

Ahora llegamos al segundo aspecto de esta descripción acerca de Jesús. Pablo sigue el desarrollo de la carta, pasando de la explicación de la obra de Dios a través de Jesucristo, a los resultados de dicha obra. El núcleo de esta parte de la argumentación, lo podemos encontrar en 3:10 “…se han revestido de la nueva naturaleza, la naturaleza del nuevo hombre, que se va renovando a imagen del que lo creó hasta el pleno conocimiento” (RVC)

La traducción de la NVI “a imagen de su Creador” hace más fuerte el nexo de esta frase con Génesis 1:27 “Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó.” (RVC). Es decir, Pablo explica más detalladamente el resultado de la reconciliación efectuada mediante la muerte de Cristo, el cual es la restauración del ser humano, y de la creación entera.

Debido al pecado, aquel humano creado a imagen de Dios tomó su propio rumbo y dejó de ser la completa imagen de su Creador. Mediante la fe en la obra redentora de Jesucristo, es posible para el ser humano volver a ser aquel hombre, aquella mujer, creados a imagen de Dios. Es posible ahora comenzar el proceso de irse “renovando a imagen del que lo creó”.

En este sentido, podemos también decir que Jesús es la perfecta imagen de Dios. Jesús, como hombre, cumplió a cabalidad el llamado y propósito inicial del ser humano de ser la imagen de Dios. Jesús reflejó plenamente el carácter de Dios, no solo por ser Dios mismo encarnado, sino por haber tomado la naturaleza humana, y haberla ejercido tal como Dios se lo propuso desde un principio. Es por ello que en otra oportunidad Pablo comparó y contrastó a Adán y a Jesús (Ver Romanos 5).

Jesús: La imagen de Dios

Ahora que hemos reflexionado brevemente acerca de estos dos aspectos del hecho de que Jesús es la imagen de Dios, podemos llevar esta verdad a nuestra vida cotidiana. Jesús es Hombre y Dios. Es Dios y Hombre.

Como Dios, recibe nuestra adoración, marca el rumbo de la historia, y será el gran Juez cuando la historia termine. Como hombre, nos llama a vivir siguiendo sus pisadas, marca el rumbo de nuestro actuar día a día, y es el modelo de fidelidad y amor a Dios y al prójimo.

No se trata de disociar estas verdades, sino de captar la fuerza con la que son proclamadas en la Palabra. Jesucristo, en todo lo que es, ha trastornado nuestro mundo, nuestra comprensión de Dios, y de nosotros mismos. Conforme vamos comprendiendo y asimilando esta verdad; es decir, conforme lo vamos conociendo, nuestra vida es también trastornada día a día, paso a paso.

Éste es nuestro Dios: Trino y Uno. Jesús divino y humano. Verdadero hombre, verdadero Dios. Admirable desde todos los ángulos, cercano y sublime, poderoso y humilde.

¿Qué mayor plenitud que adorarlo y seguir sus pisadas?

“Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo;y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad,ustedes han recibido esa plenitud.”

(Colosenses 2:9-10, NVI)

One Comment

  1. El justo no aumenta el poder de Dios y el pecador no le quita nada al poder de Dios. Dios ha existido desde un pasado eterno sin mi amor, y seguir coronado en poder y gloria mucho despu s de que el m s vil de los blasfemos se est consumiendo en el infierno. l es autosuficiente y en ninguna manera dependiente del hombre. Podemos herir a un hombre como nosotros, pero no 16bd podemos ayudar o herir a Dios.

    Septiembre 8, 2016
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